viernes, 18 de junio de 2010

APUS, ANELOS Y CAIDA

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La primera vez que vi a Apus, no era mas que un ser indefenso, con su rémora en forma de pierna malformada, sucio, temeroso… cómo puedes estar cuando tu familia te rechaza, cuando tus hermanos te expulsan como a un perro, cuando sólo eres para ellos competencia por un miserable plato de comida. Era el más débil, eso estaba claro, era diferente, más inquieto, más revoltoso, diferente. Estaba en la calle, solo, sin nadie que le ayudara, intentando sobrevivir. Arrastraba tras de si el peso de su miserable infancia, compitiendo por cada bocado, por cada caricia, por todo; no ganaba nunca, siempre se tenia que conformar con lo que sus hermanos despreciaban saciados. Pero Apus no se conformaba con eso, desde el primer instante me quedó claro eso, que luchaba, que no pararía de luchar por subir alto, muy alto. El tiempo que pasamos juntos, breve, sólo me sirvió para aprender que uno puede nacer con las peores cartas, pero luego hay que jugarlas, y las peores a veces ganan. No fue el caso de Apus, Apus luchó, jugó, resistió, pero al final de sus días dejó de luchar y jugar, estaba enfermo, lo sabía, la partida estaba perdida; daba igual que hiciera, hiciéramos, el “jaque mate” ya se había anunciado, el rey estaba condenado. Apus fue para mi un rey, su dignidad, su tesón, su espíritu de lucha, su necesidad de escapar de su destino eran de un rey, un rey que nunca reinaría, nunca le vería surcar el cielo majestuoso, nunca le vería cazar como un rey hace. Se fue antes de demostrar que era un rey, en silencio, sin queja, triste por haber perdido.



Esto es de ElBicho, así termina El Cosmonauta:
De colores pinto el cielo para bailar debajo de cada farola que inventamos. Te acuerdas cuando me decías que fuera al sur? Donde quiera, si quieres, al sur a buscar la vida que no encuentro, porque la encontré con vosotros, a vuestro lado y al nuestro, al lao del viento que se ha calmao, cuando dejó de entender, porque entiendo que no hay malos ni buenos, sólo hay; sólo hay que pensar que todo pasa; que si estamos locos es porque pensamos subir muy alto, alto como el cosmonauta, no el alto que entenderéis como alto, alto como el cosmonauta cuando encuentra una vida que no tengo, cuando suena una guitarra, cuando el sol de la primavera se cae muy lento, cuando sigo manchando las hojas con letras.

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